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Daga Voladora – “Primer Segundo”

8.00 

Gramaciones Grabofónicas

Product Description

Gramaciones Grabofónicas publica “Primer Segundo” de Daga Voladora en una edición limitada de 99 copias en CD digipack.

“Jim Sullivan era un compositor y cantante californiano de principios de los setenta que solía tocar para un público muy reducido en un bar de Malibú. Pese a que algunos de sus amigos eran actores famosos (lo que le valió un cameo en Easy Rider) y a que en una ocasión actuó junto a José Feliciano en la tele, no alcanzó el reconocimiento masivo, cosa que jamás le preocupó. De su álbum de debut solo se produjo un pequeño número de copias privadas, que solo escucharon los mismos que iban a verle en directo. Cuando le ofrecieron grabar un segundo LP en Nashville, Sullivan decidió hacer un esfuerzo adicional. Cogió su coche y se dispuso a viajar de noche desde Los Angeles hasta la capital de Tennessee. En plena madrugada hizo una parada en Santa Rosa, Nuevo México y después de eso nunca más se volvió a saber de él. Su coche apareció intacto abandonado en el desierto, con todos su objetos personales dentro, incluyendo su guitarra. El disco de debut se titulaba U.F.O. (sí, OVNI). El segundo álbum obviamente nunca se llegó a materializar. 

En 2010, el sello Light In The Attic Records reeditó U.F.O. Hoy es un disco de culto y las teorías sobre qué le pasó a su autor en aquel viaje incluyen, claro, el supuesto de la abducción. 

Daga Voladora es el pseudónimo que Cristina Plaza (Clovis, Gran Aparato Eléctrico, Los Eterno) usa para esta nueva aventura. 

Sónicamente, Daga Voladora y Jim Sullivan no tienen mucho que ver. Él hacía un folk atmosférico e íntimo (como el de Daga) aunque muy instrumentado, con arreglos de cuerda y una producción elaboradísima. Lo de Daga, en cambio, es mucho más minimalista; aunque a lo mejor también se puede denominar folk -en la acepción más poética- por su factura artesanal y porque en todas las canciones de Primer Segundo hay algo místico (una aldea encantada con un lago en el que vive una criatura con pezuñas de barro, un amigo invisible que siempre te acompaña, una estela verde sobre un campanario), rural (perros que ladran a lo lejos, un caballo poseído que se llama Bengala, una araña patilarga a la que debemos salvar de los gusanos y las libélulas) y nocturno (muchas estrellas titilantes), que conecta directamente con el lugar desde el que el Tío Sullivan nos está mirando ahora mismo.    

Estas son las cosas que a uno le vienen a la cabeza escuchando Primer Segundo: Victoria Legrand, de Beach House, tocando el órgano en una iglesia, los ojos rojos de Zoltar El Adivino encendiéndose justo antes de hacernos pasar de niños a adultos, un pastor de ovejas presenciando encuentros en la Tercera Fase, Isao Tomita con el Monstruo del Lago Ness, Béla Bartók en una sesión de ouija, Brian Wilson en el limbo, los Magnetic Fields de vacaciones en la Sierra, Vainica Doble y La Buena Vida en la cabaña de Walden y sobre todo, Cristina Plaza fumando cosas con Jim Sullivan en el desierto de Arizona justo antes de ser abducida por seres de otras galaxias. 

Primer Segundo es una virguería llena de detalles sonoros que parecen salidos de una fase muy profunda del sueño (si no lo creen, escuchen la versión que hace de “Sé de un Lugar”, de Triana) y con unas letras que te dejan lelo. Hay tanta información en cada canción que parece increíble que sean tan cortas. 

El trabajo se titula así porque es el segundo disco de Cristina Plaza como Daga Voladora. El primero, llamado Chiu-Chium, solo se podía pedir por correo postal a Estados Unidos. Lo editó en cinta de casete el sello OSR Tapes, que capitaneaba un chalado llamado Zach Phillips. Que no haya un acceso masivo a su música nunca ha sido una preocupación para Plaza. Prefiere que quien la escuche lo haga con mucha atención. 

Este compendio de canciones lleva meses colgado en Bandcamp. Ahora Gramaciones Grabofónicas ha decidido darle un empujón y hacer que llegue a más gente editándolo físicamente. 

Si el mundo estuviese bien hecho, la crítica debería babearse con Primer Segundo. Pero si Daga Voladora no alcanza el reconocimiento universal en esta década no hay que preocuparse. Recuerden que U.F.O. tardó treinta años en convertirse en un disco de culto.”

Raquel Peláez.

Additional Information

Weight 101 g